A Pepsi le salió mal su última campaña publicitaria en Nueva York.
Para promocionar el nuevo estadio de los Yankees y de camino promocionar su Pepsi Max, decidió regalar 250 pares de entradas para el partido de la inauguración, y se le fue de las manos… cuando una multitud ya guardaba cola para recoger sus entradas, anunció que repartirían solo 100 entradas y para partidos que se celebrarían en junio.
La gente indignada comenzó a gritar “Pepsi Sucks” (Pepsi apesta), a tirar latas por la calle, a protestar e insultar a la marca, en el siguiente video puedes ver los resultados… Esto nos demuestra que no todo vale, que con el público no se juega en la guerra del marketing
Visto en www.estrategias.com (Penélope García)